Alzamiento [VI]

Alzamiento [VI]

alzamiento 1024x768 - Alzamiento [VI]

Ni: en La Rebelión de Boston de 1773, en La Toma de la Bastilla en 1789, en La Revolución Bolchevique de 1917, en La Marcha de la Sal en 1930, en La Rebelión de Soweto de 1973, y en otras tantas producidas a lo largo de la cruenta y ominosa historia humana, se hubo visto circunstancia igual. Tras el alzamiento, el gobierno —los gobiernos—, dada la sutileza y efectividad de las técnicas subtérfugas y alevosas de los sublevados —burdas pero eficaces—, declaró el estado de excepción. Afanados en el expurgo, en busca de aquellos que despertaron sin permiso del retiro eterno y se despegaron por voluntad propia de la muerte perpetua impuesta a su estirpe desde su concepto, los ejércitos tomaron las calles, las plazas, las autopistas, examinaban al milímetro cualquier evidencia o vestigio de su paso. El armamento físico se mostró por completo inútil y, por tanto, compañías químico-farmacéuticas trataron de elaborar bajo la amenaza de la inminente extinción humana un veneno eficaz, algo que pudiera frenar su antinatural avance, que mermara su constitución: corrosivo para ellos, inocuo para nosotros. Pero el ejército menos preparado y más desuniformado, más anárquico y desestratégico de cuantos recorrieron la tierra, pese a todo, prevaleció. Nada se mostró suficiente primero en la lucha desmedida y luego en la resistencia pertinaz; siquiera pudieron las ganas de vivir sobreponerse con victoria al horror de este último alzamiento, la despectivamente apodada: «rebelión del plástico».

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