Ellos [VI]

Ellos [VI]

Ellos 660x1024 - Ellos [VI]

Me miraban. Desde el suelo y con los ojos recién destapados me era difícil contemplar —bajo el abrasador aliento solar de Numilania— el horror de su apariencia grotesca. Vestían levita de cuero de dudoso entalle, ensanchada, dada de sí como el tergal de saco henchido por el grano, cubierta de polvo y tachonada de manchas al descuido de diversa naturaleza. Ella con un pañuelo, él con la cabeza rasurada y llena de cicatrices. Sus ojos eran pequeños, oscuros y malignos, y su tez blanquecina evidenciaba una insistente y malsana tendencia de repudio hacia la luz. Se comunicaban con chamullidos ininteligibles sin encararse, persuadidos por la estimulante visión de aquella hilera de muchachas que como yo, yacíamos desnudas, amordazadas y maniatadas, y a la espera de un desconocido —pero de seguro aciago— desenlace. Ella hizo un gesto señalándome y él asintió mostrando una desagradable dentadura ajedrezada, carcomida y escrofulosa. Unas manos me prendieron y me alzaron. Dudosamente pude sostenerme en pie, y tras el cambio de manos de una bolsa con monedas y contemplar de cerca su mirar avieso y nauseabundo, la mera elucubración de qué exactamente albergarían entre sus dos piernas, me desmayó.

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