Magma [VI]

Magma [VI]

IMG 20160604 185538906 1024x768 - Magma [VI]

Y el mar era viscosa nafta, la arena volátil ceniza, las montañas carbón, y las gentes abrasadas cáscaras vacuas y quebradizas. Empero, no así antes de su ineluctable llegada.

El viejo, quejumbroso y enjuto, con el cuerpo deshecho en nudos destrenzados y la mente desalineada en proceloso discurrir, apareció medio muerto, casi loco, vaciándose, supurando la rojez por entre las grietas de su ennegrecida corteza, tan ajado que solo la voluntad de los dioses pudiera de nuevo recomponerle cual hombre y alzarle sobre sus pies, devolverle la serenidad del habla sensata o la apariencia humana que parecía haber extraviado tiempo atrás por artes o influencias impías, más allá de la probidad y lo mensurable. Entre fiebres y exudaciones varias, amenazantes delirios, solecismos incomprensibles y, tras los fútiles intentos de alimentarle en el beber o en el comer, al quinto día: hierático, ahíto y rejuvenecido, se levantó.

Y el mar era profundo zarco, la arena polvo de oro, las montañas colorido terciopelo, y las gentes deferentes tarambanas, alegres y briosas. Empero, no así tras su aciaga marcha.

En esta misma categoría:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *