Guerrero

Guerrero

ProsaPoetica2 1 - Guerrero

Siempre victorioso a resultas de las más enconadas guerras, en el cielo, el infierno o cualesquiera otros mundos posibles e imaginables. templado con paciencia a imagen del más filoso de los aceros y ungido por el mágico y caprichoso suspiro de los dioses; el taimado guerrero arrostra uno tras otro indómitos peligros, desgracias, epopeyas, tragedias, aventuras; enfrentando continuos desafíos sin atisbo de duda o temor; pues tal es su virtud, que derrotar al más sagaz de los adversarios o cautivar a la más indómita de las criaturas, para él no guarda distinción y es por tanto igualmente capaz de: privar o conceder la vida así como de sentenciar el perdón o la culpa, otorgar capacidades mágicas, arrasar civilizaciones, colonizar planetas, derrotar bestias imposibles, rehogarse en la más luctuosa inmundicia, bregar con todo tipo de abolengos con resolución y maestría, provocar el llanto o la ira, la felicidad o la desdicha, asesinar, coronar, labrar, parir, luchar, rendirse, amar, odiar, arrepentirse, inventar, destruir, desobedecer, acatar, asentir, conjeturar, conspirar…


Pero su gravedad, su fuerza imparable, no brota de lo físico sino de lo mental. Curtido en el experimento de la vida, invierte en macerar el fruto de tal vivencia para luego asumir de nuevo el elenco de las afrentas resultantes, de triunfos y menoscabos, de tinos y desaciertos, y por tanto, condecorado con cicatrices de diversa magnitud en función de las más eclécticas circunstancias. Avatar de la verdad y la mentira, defensor de lo indefendible, adalid de las más justas o aviesas causas; reacio a encadenarse según los dictámenes de lo mundano, del rígido convenio por ínclitos personajes tiempo atrás convenido. Conocedor de las más endogámicas sentinas, objeto de incontables e injustas carenas, apátrida entre fieles de todo pelo, sempiterno divergente, obstinado en poner por testigo en tinta lo inefable, y quien sabe si abocado al más aciago de los desenlaces y, empero, a pesar de todo, rodilla en tierra y sucumbido ante el gobierno de una fuerza inextricable imposible de domeñar que le posee con paroxismo y sin descanso, con el cuaderno por escudo y la pluma como arma, el escritor continuará luchando contra sí mismo y contra el mundo, siempre.

Dedicado a los que «guerrean»

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