Prosas poéticas

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ProsaPoetica - Prosas poéticas

Mi historia con la prosa poética es curiosa. En mis primeros coqueteos serios con esto de la escritura, no llegué a entender el sentido o propósito de un género sui generis que parecía más un maridaje forzado de conceptos antagónicos que algo a tener en cuenta como serio o procedente. Me parecía un “quiero y no puedo”, o más concretamente un “quiero escribir poesía y no puedo porque soy demasiado vago para aprender métrica“.

Tras esta torpeza inicial y tras adentrarme profundamente en los senderos jedi de la prosa: experimentar, ahondar, producir, reescribir, abundar; descubrí que mi estilo literario había adquirido un cierto tono estético y lírico clasificable de prosopoético, y entonces, cuando llevaba ya varias docenas de relatos y microrrelatos a las espaldas y  me hallaba bien alejado de las visicitudes emocionales que en un adolescente tiempo pretérito aventaran mis primeras pulsiones escritoras, escribí un texto que no era un relato, que no era un poema, que no contaba una historia y que no tenía rimas ni atisbo de metro alguno: había escrito de nuevo (unos 15 años después) una prosa poética, y lo entendí; al fin lo entendí.

Los procesos de aprendizaje o certidumbre para cada cual son intransferibles y diría que inenjuciables. Ya me hubiera gustado a mí exigirme una mejor capacidad para entender, aprehender, bucear o expandirme en el universo prosopoético, pero uno no puede controlar ciertos reveladores acciddentes internos que nos imponen un ritmo vivencial ineluctable.

Por eso, y a pesar de que según los estudios literarios la prosa poética se consiera uno de los subgéneros de la poesía, yo, que he llegado por dos caminos distintos a en ocasiones un difícil punto de inflexión en el que no tengo claro si me inclino hacia uno u otro lado, prefiero seguir considerándolo un subgénero prosístico en lugar de poético.

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